Finanzas | Domingo 16 de Mayo de 2010
Además del oro, otros metales adquieren “brillo” como inversión Según Darío Epstein, hay motivos para creer que la fiebre del oro contagiará al resto de los metales preciosos, algunos de ellos denominados “emergentes”
En medio de las turbulencias provenientes de Europa, el precio del oro alcanzando los u$s1.250 la onza el pasado viernes, un nuevo máximo histórico en términos nominales.
Tradicionalmente el oro ha sido una fuente de refugio contra el dólar. La amenaza de un brote inflacionario también genera temores de una pérdida en el poder adquisitivo de la moneda llevando a los inversores a proteger sus riquezas adquiriendo dicho metal.
Pero aún no hay señales de inflación crecientes, al menos en los países más desarrollados (sí en China por ejemplo y en otros mercados emergentes) y en lo que va del año el oro se ha incrementado 13% pero la moneda norteamericana también se ha apreciado un 9 por ciento.
Las estimaciones de los analistas están totalmente subvaluadas en relación a la reciente suba del metal con una estimación de consenso (promedio simple) de apenas u$s1.214 par afines del corriente año:

La vieja relación entre el dólar y el oro se ha quebrado y la actual debilidad de la recuperación económica mundial es un factor predominante a la hora de elegir un refugio seguro frente a la volatilidad implícita en los mercados, que se ha disparado hasta superar la marca de 40 por ciento.
A pesar del compromiso de EUR 750 Bn por parte del FMI y la Unión Europa y de los intentos por de traer la calma, la deuda de la región sigue siendo un tema polémico y el euro quedó al desnudo al plantearse una división entre los países fuertes como Alemania y Francia que piden fuertes ajustes y los débiles, el PIGS e Italia.
Otro factor a tomar en cuenta es la creciente inflación en China. La burbuja en el sector inmobiliario en ese país se hace cada vez más real luego de haberse publicado un incremento interanual en el precio de las viviendas en 70 ciudades de 12,8% en el mes de abril.
Por otro lado, el nivel de inflación minorista en dicho país avanzó al nivel más alto de los últimos 18 meses, aumentando 2,8% en abril en forma interanual. Por ahora no hay una amenaza inflación en Estados Unidos y Europa, aunque el oro seguirá siendo una opción para proteger el poder adquisitivo de los individuos a medida que las economías se recuperan y comiencen en algún punto a presionar sobre el nivel de precios.
En 2009 el 41% de la demanda fue por compras de joyas y el 44% por inversión. El 6% de las compras se hicieron con el fin de cerrar operaciones de cobertura y el 9% para uso en la fabricación de diversos productos. Respecto al año anterior las inversiones registraron un fuerte incremento (más de un 400%) y lo contrario ocurrió con la compra de joyas, como así también para otros usos. Queda en evidencia que los inversores son los que están incrementando el precio del metal.
Por el lado de la oferta, en 2009 el 62% de la oferta provenía de la producción minera mientras que las ventas de los bancos centrales y entidades oficiales sólo representaron el 1%. El resto (37%) se trataba de oro residual.
La producción mundial de oro aumentó en 2009 un 7% o 163 toneladas en relación al año anterior hasta ubicarse en 2.572 toneladas. De esta manera, se revierten las caídas registradas durante los tres años previos. Mientras que la producción de las minas chinas creció 11,0%, las de Indonesia lo hicieron en un 66%, Rusia 9% y México 9%. En Estados Unidos en cambio la producción de oro cayó 6% en forma interanual. China continúa ocupando el primer lugar como mayor productor a nivel global seguido por Australia, Sudáfrica y Estados Unidos.
Los mayores tenedores de oro son los bancos centrales, entidades internacionales y gobiernos, que poseen unas 29,787 toneladas o aproximadamente el 20.5% de todo el oro existente en el mundo. La incertidumbre respecto a cuál es la moneda más idónea como activo de reserva está generando que los bancos centrales sigan siendo compradores netos de oro.
En los últimos 20 años los bancos centrales fueron vendedores de oro, pero desde la última crisis esta tendencia se revirtió como consecuencia de la incertidumbre económica y de la estabilidad natural que presenta este commodities. Los bancos centrales de China e India han comprado enormes cantidades de oro. De hecho, India compró casi la mitad de la cantidad de oro que el FMI vendió durante el año pasado.
Recomendamos a los inversores además de mirar otros metales. El tradicional metal asociado a la oro la plata, que tocó los u$s19.82, también un máximo histórico. Pero hay motivos para creer que la fiebre del oro que es protagonista contagie al resto de los metales preciosos, algunos de ellos denominados “emergentes”.
Se trata del “grupo del platino”, específicamente del platino y del paladio. A diferencia del oro, que se destina a joyería, como valor refugio y reserva de valor, el platino y el paladio tuvieron hasta el año pasado un uso básicamente industrial, como por ejemplo para la fabricación de catalizadores de automóviles, previéndose un aumento de la demanda para reconstruir los stocks.
La tecnología de los catalizadores se usa para disminuir la polución producida por los autos antes de que salgan por el caño de escape, provocando determinadas reacciones sobre los gases tóxicos como el monóxido de carbono, el óxido de nitrógeno y los hidrocarburos degradados producto de la combustión incompleta o ineficiente.
Mediante acciones de oxidación y reducción, los catalizadores los transforman químicamente en compuestos no tóxicos (nitrógeno, agua y dióxido de carbono). Un catalizador incluye una serie de sustancias activas como óxido de aluminio y metales que hacen las veces de catalizadores sólidos: estos son precisamente el Platino y el Paladio, así como el Rodio y retardadores específicos que regulan la acción catalítica de los mismos.
Puede que el paladio haya sido ignorado hasta ahora porque es mucho más barato, o porque es más raro, pero incluso es usado para los mismos fines que el platino en la industria automotriz en la fabricación de catalizadores, pero con un ahorro del 25% en el uso del metal. Pensar que las automotrices puedan pasar del platino al paladio es motivo suficiente para comprar el metal, que se encuentra casi a la mitad del precio que tenía en el 2000, cuando hizo un pico histórico.
Darío Epstein, presidente de Research for Traders
Infobae